Días de descanso?

Llevo dos días de descanso intentando recuperarme del tour que me ha dejado hecho polvo, y es que tengo que hacer esta burradas para acordarme que yo todavía me estoy de una operación bastante grande, y eso del reposo en las dos ultimas jornadas tampoco es tan cierto, ayer quedamos Elena y yo con Inesita para subir a tomar algo al taormina y lo que iba a ser una cerveza se convirtió en muchas seguidas de cocktails de ginebra (de los que había habido una fiesta en viernes a la que no pude ir porque estaba en Milán, es mas, de ahí la foto) y una visita a una hora nada decente al Garci. De ese momento de la noche no os podría contar mucho porque no me acuerdo.

Besos de semidescanso.





Final de la aventura

Una luz cegadora me impide ver con claridad a través de la ventana, algo parecido a una alfombra de algodón se extiende bajo mis pies, pero el sol al reflejarse sobre ella hace que su pureza sea resplandeciente, atrás quedan películas trasladadas en su modo mas musical al teatro, reencuentros con lugares y personas a los que realmente aprecio, largas caminatas cruzando canales y esquivando bicicletas y tranvías, mientras los efectos de grandes caladas a excitantes cigarrillos corrían por mis venas, visitas a museos y teatros en los cuales me cantaron incluso operas, ciudades medievales en las que una joven de bronce dejan acariciar su seno a los visitantes del balcón donde, en la ficción, fue cortejada por un adolescente Romeo, casas en las que familias enteras permanecieron escondidas durante años mientras una niña plasmaba lo ocurrido en un diario antes de ser descubiertos por los nazis y trasladarlos a campos de concentración, largas conversaciones tras el humo de un delicioso capuchino acerca de tiempos pasados en los que un grupo de jóvenes se encontró alejados de sus países y su gentes para formar lo que sería una inolvidable gran familia que perdura en la lejanía tanto temporal como física... y esa luz cegadora atravesando la ventana, pronto aterrizaremos en Madrid y esta placentera aventura habrá acabado, dejando un muy buen sabor de boca y las pilas cargadas para afrontar la rutina diaria de una dentadura verde que me atormentará los próximos seis meses, no todo va a ser perfección en una vida que, por suerte, la roza con los dedos.

Besos recargados.


La Scala de Milán

Estando en Milán como iba a dejar la oportunidad de pasar por la Sacala, con la suerte de que cuando pasé estaba ensayando una opera por lo que me quedé un ratito viendola y pude disfrutar de la famosa acustica y la magia que las representaciones tienen en ese lugar, creo que hasta alguna furtiva lagrima se me escapó.

Besos amantes de la Opera.





Recuerdos en Milán


Vaya bofetón de recuerdos que me lleve ayer con Cristiana, fue un no parar de hablar de aquellos años en Londres en el que la gran estrella eran los lunes en el roadhouse, tanto es así que ya hemos creado un grupo en Facebook que se llama “those mondays at theRadhouse” con la finalidad de encontrarnos en la red todos aquellos que vivimos aquella época. Todo esto con Milán como escenario, todo un lujo.

Bueno, me voy a desayunar con Cris a seguir con los recuerdos, hoy creo que vamos a ver a Fabiana, ya os contaré.
Besos milaneses.